Bibliotecas y cultura letrada en américa latina

impresión de las obras de Gonçalves Dias y de pedidos para interceder con el IHGB, prometiendo obsequiar al instituto la selección de las mejores publicaciones de la editora. Trömel, que publicó diversos catálogos y estaba preparando su Bibliotheque Américaine (1861) —un catálogo de 435 libros, referencial hasta el día de hoy—, pedía a Gonçalves Dias información para consultar la revista del IHGB, si había alguien en Alemania que tuviera la colección187. La suma de recursos disponibles para los gastos a los que las correspondencias se refieren comenzó con 3000 libras esterlinas y llegó a 4000; 1300 se destinaron para libros y el resto para instrumentos. Se trata solamente de valores indicativos de la proporción de los recursos disponibles, dado que no es posible confirmar el valor total de los gastos de las compras realizadas en Europa, ya que además implicaban toda una movilización de otro tipo de recursos como cartas, correos, transporte de libros y materiales científicos de una ciudad a otra a través de puertos y aduanas, sin contar las deudas. Gonçalves Dias le confesaba a Capanema que aprovecharía el crédito que había adquirido con Brokhaus. Compraba lo que era necesario y luego quedaba en deuda hasta que el gobierno suministrara el pago188. El 5 de mayo de 1858, en vísperas del retorno a su país, le comentaba al emperador que aún esperaba un crédito suplementario solicitado al ministro del Imperio desde noviembre del año anterior. Gonçalves Dias se refería a Brockhaus como la «perla de los libreros para descubrir cosas viejas y raras», y estaba convencido de haber hecho un gran negocio, así como también de la indicación para que el IHGB lo nombrase su librero. Entre los argumentos a favor de que Brockhaus se convirtiera en el comprador y distribuidor oficial del IHGB mencionaba el hecho de que los ejemplares de la revista del IHGB no llegaban ni siquiera a naturalistas e instituciones próximas a Brasil. La Academia de Ciencias de Lisboa debió dejar incompleta su colección de la revista del Instituto. Ferdinand Denis y Martius no recibían desde hacía tiempo los volúmenes de la revista; por ello podía suponerse que los demás socios correspondientes del IHGB tampoco la recibían. Asimismo, Gonçalves Dias argumentaba que Brockhaus era concienzudo y entendido en su ramo, mucho más competente que varios libreros franceses que se autopromocionaban189, y la marcha de las impresiones de sus libros también lo satisfacía mucho. 284

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