como el de la Astor Library, que se convertiría posteriormente en la Biblioteca Pública de Nueva York. Una sección del propio catálogo de la biblioteca norteamericana —como ejemplo explícito para comprender el papel que juegan actualmente las infraestructuras epistémicas— dedicaba una sección a los booksellers, mencionando que esa sería una parte «corporal» y no «espiritual» de la bibliografía. Los próximos libros serían considerados en su totalidad como cosas materiales y mercadería. Allí, se destacaba que Alemania tenía prioridad sobre todos los otros países en el comercio de libros. Había editoras y casas comerciales en casi todas las regiones del país y, sin duda alguna, Leipzig era el gran centro de ese comercio, incluyendo sus ferias de libros (Cogswell, 1851). Precios económicos, sugería Capanema — quien parecía tener el catálogo en su mano—, también eran ofrecidos por Willis & Sotheran, de Londres, cuyos catálogos de la época ofrecían libros nuevos y de segunda mano, ingleses y extranjeros, así como libros antiguos impresos y manuscritos, «todos en buenas condiciones de uso y con precios muy razonables». A título de ejemplo, el catálogo de 1859, de «libros superiores de segunda mano», ofrecía antigüedades, biografías, heráldica, historia, idiomas, viajes, historia natural, arquitectura, libros ilustrados y reproducciones de imágenes a precios alterados (Willis & Sotheran, 1859). Sin embargo, por una cuestión de calidad y economía, la mejor opción para la compra de los libros fue la de Brockhaus, uno de los más reconocidos anticuarios dedicados a publicaciones sobre viajes de exploración y etnología, fundado en Leipzig en 1856 (Werner, s.f.), tal como Gonçalves Dias explicaba en detalle para justificar sus gastos frente al emperador178. Friedrich Brockhaus y especialmente Paul Trömel, gerente y responsable de la organización de los libros raros de Brockhaus, mantuvieron correspondencia regular con Gonçalves Dias, tanto como viabilizadores de las compras de libros para la Comisión, como en su condición de editores de algunas de sus obras en Leipzig, como por ejemplo los Timbiras y el Diccionario de la lengua Tupi. En el comercio de libros, a los intereses de la misión oficial se sumaron los intereses particulares de Gonçalves Dias. Por su parte, el poeta intercedería también a favor de los intereses de Paul Trömel y de los hermanos Heinrich y Friedrich Brockhaus. Su objetivo, el cual sería cumplido, era el de convertirse en libreros oficiales del IHGB, bajo el beneplácito del emperador179. Poniendo en evidencia el avance de esas 281
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