Bibliotecas y cultura letrada en américa latina

Ceará— los restos fósiles de peces descritos por Agassiz y corregir las descripciones geológicas de Gardner, cuyos artículos allí habían sido publicados (Gardner, 1841; Agassiz, 1841). Capanema, que estudió y viajó por toda Europa, conocía libreros, instituciones científicas y departamentos de Estado. Indicaba con precisión las direcciones donde Gonçalves Dias debía buscar, incluso sus pedidos personales de libros, como los Comptes rendus de l’Académie des Sciences, el Journal d’Agriculture pratique, el Journal des fabricants de Papier, el Bulletin de la Société d’Acclimatation en París o el Botanical Magazine de Curtis, que ya debería estar por el volumen 80 y podría ser encontrado en la Willis & Sotheran en Londres; y las obras de Lindley, Genera and species of orchidaceous plants, de 1830-1840, y el Sertum Orchidaceam, de 1837-1842175. El 2 de febrero de 1857 Gonçalves Dias ya había encontrado un ejemplar del Sertum en Leipzig en perfecto estado. Sin embargo, aún no lo compraría, dado que aguardaba información sobre el precio de la obra en Londres. En otras cartas informaba a un amigo sobre el progreso de las compras de sus libros y otros que acabó por comprar, como las obras de Candolle, Monkoven y Payer, y la décima livraison de Organogenia vegetal176. Para Lagos, Gonçalves Dias debería buscar el Catalogue méthodique de Muséum d’histoire naturelle, ya que él únicamente había recibido la primera y segunda livraison de la colección de reptiles, la primera y segunda de insectos coleópteros y la primera de mamíferos, y necesitaba los demás para sus estudios177. El 24 de febrero de 1857 Capanema envió a Gonçalves Dias el pedido de la biblioteca de la Comisión Exploradora. Mientras Gonçalves Dias se encargaba de la compra de los libros, el ingeniero Raja Gabaglia, que dirigía la sección de Astronomía de la Comisión, era el encargado de la compra de todos los demás materiales, instrumentos y aparatos necesarios, que abarcaban desde pequeños frascos de vidrio, papel y tinta para dibujo, hasta microscopios y telescopios. Para la compra de los libros alemanes sugería la librería Perthes Besser & Mauke en Hamburgo, que era la encargada del envío de las publicaciones que la Academia de Ciencias de Viena mandaba para el IHGB. La propia editora se encargaba de la encuadernación de los libros y los que estaban en oferta al momento de compra eran ofrecidos por el mismo precio de los anticuarios. Las casas comerciales como Perthes Besser & Mauke en Hamburgo y la Brockhaus de Leipzig eran mencionadas entre las principales editoras y distribuidoras de libros y obras inusuales en catálogos de otras bibliotecas de la época, 280

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