Bibliotecas y cultura letrada en américa latina

solicitudes de compra de colecciones por parte de la Escuela Politécnica, cuando faltaban recursos para el Museo, o las disputas polémicas hasta la década de 1880 sobre libros que habían sido retirados del Museo Nacional y no habían sido devueltos por el posterior director del Museo Botánico del Amazonas, según el director del Museo Nacional. Por ejemplo, cuando no disponían de libros y periódicos en el museo, los directores utilizaban aquellos que compraban para la Escuela Politécnica. Cuando Burlamaque asumió simultáneamente la dirección del museo, la tercera sección de Mineralogía, Geología y Ciencias Físicas, y la cátedra de Geología en la Academia Militar, solicitó la compra de catorce obras de Nerée Boubée (1806-1862), profesor de la Universidad de París, comerciante de productos naturales y propietario de su propia casa editora. Entre las obras adquiridas estaban el Manuel Elémentaire de Géologie y el Tableau de la Classification des Roches, Fossiles et Minéraux pour Servir au Classement des Collection168. La cuarta edición de la obra de Nerée Boubée, Géologie Élémentaire Appliquée à l’Agriculture et à l’Industrie, Avec un Dictionnaire de Termes Géologiques ou Manuel de Géologie de 1846, fue incluso traducida por Burlamaque para sus clases y citada en sus artículos de análisis de las colecciones mineralógicas del museo, publicados en las revistas brasileñas. No comprar y dividir las obras existentes entre el IHGB, la Biblioteca Nacional y bibliotecas particulares de naturalistas de Río de Janeiro fue la justificación presentada por los directores del Museo Nacional como parte de las explicaciones que tuvieron que dar por el importante gasto referido a la compra de libros para la Comisión de Ceará, que constituyó oficialmente la biblioteca del museo, frente a las acusaciones de que era una exageración. «…PARA EVITAR EL TRISTE ESPECTÁCULO DEL AISLAMIENTO CIENTÍFICO» El 5 de setiembre de 1863, Burlamaque informaba al gobierno que la nueva Biblioteca del Museo Nacional estaría constituida por «más de 3000 volúmenes de excelentes obras, particularmente de Ciencias Naturales». A los libros que el museo ya poseía se sumaron «tal vez 2000 volúmenes» adquiridos por la Comisión Científica de Exploración, que aún debían llegar de Hamburgo, y 200 volúmenes más, especialmente de botánica, cedidos a la Sociedad Vellosiana —que funcionaba en el Museo Nacional 276

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