tablas clasificatorias diseñadas por él, lo que le permitía tener esa referencia en formato portátil en su escritorio a la hora de confeccionar otras fichas en las que hubiera que hacer referencia a esas obras. Figura 1. Libreta de Mitre con extractos y notas de la obra de Alcide d’Orbigny L’homme américain (1839). Fuente: Archivo del Museo Mitre, Armario 8, documento 16225. En ese sentido, la colección de fichas de lectura —algunas de ellas inacabadas—, organizada siguiendo estrictos principios bibliográficos extraídos de manuales europeos, no fue concebida originalmente por Mitre para ser publicada como un catálogo, sino como un archivo de trabajo personal para la confección de una obra referida a la etnografía del Río de la Plata al momento de la conquista que nunca finalizó y de la que se conocen solamente los índices y bosquejos sueltos. Al contrastar esas fichas con los documentos y papeles de trabajo adjuntos, se hacen evidentes a simple vista no solo los modos de leer y extraer información y las ideas lingüísticas de Mitre, sino también todas aquellas prácticas que rodean a la bibliofilia y que son propias de los eruditos coleccionistas, marcadas por un conocimiento acabado de las sucesivas ediciones, la historia de cada obra y sus diferentes traducciones, la cadena de relaciones que las unen con otras piezas de la colección — como las transcripciones de documentos de archivos o la mapoteca—, el registro de las transacciones comerciales para adquirirlas, así como las variaciones en el valor de compra de acuerdo con la demanda y la participación activa en el mercado nacional e internacional de la compraventa. En efecto, esta tecnología de papel utilizada por Mitre para establecer juicios críticos del contenido de cada una de las obras de su biblioteca de lenguas americanas abunda en estas manifestaciones del coleccionismo de libros. Son muestra de ello las libretas de bolsillo que 255
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