Bibliotecas y cultura letrada en américa latina

en Europa. En cierto momento, el ingeniero agrónomo compró un «antiguo códice» en París, «una pieza notable bajo el punto de vista arqueológico, a la vez que artístico», como explicó un observador. Con la ayuda de un asistente de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, García Granados envió el documento a México, estipulando cómo debía llamarse139. Realizado entre mediados del siglo XVII y principios del XVIII, el Códice Techialoyan García Granados, como se le conoce hoy, pertenece al grupo de códices Techialoyan, una colección de obras nahuas. Este ejemplar en particular enumera las propiedades que pertenecieron a miembros de la nobleza indígena, descendientes de los líderes aztecas Cuauhtémoc y Motecuhzoma Xocoyotzin. Asimismo, el códice presenta una extensa red de vínculos entre gobernantes de numerosos pueblos. Los periódicos de México y El Diario Oficial, el órgano gubernamental, felicitaban a los donantes de estas piezas y, del mismo modo, los profesores del museo les agradecían, en cartas que hilaban palabras como nación, progreso e ilustración, por avanzar «el progreso de la ciencia en México»140. También hicieron donaciones algunos extranjeros, como el millonario estadounidense Joseph Florimond Loubat, quien donó al museo una reproducción fotocromográfica del Códice Telleriano Remensis en 1899. Criado en Francia, Loubat fue un filántropo cuyos regalos a la Iglesia católica fueron tan generosos que el Papa León XIII lo llegó a llamar «el Duque de Loubat». El filántropo fue también uno de los más importantes patrocinadores de la arqueología en México y una figura central en el creciente movimiento americanista. El americanismo, un campo muy amplio, abarcaba casi toda disciplina relacionada con el Nuevo Mundo, así como todo periodo histórico. La mayoría de los americanistas, de todas maneras, se especializaron en el pasado prehispánico. Francia se encontró a la vanguardia del americanismo y, en 1857, estableció la primera sociedad dedicada a esa actividad: la Société Américaine. Inglaterra, Alemania y los Estados Unidos también produjeron algunos de los estudiosos más asiduos de este campo, igual que México y otras naciones de América Latina. Americanistas como Loubat llevaron a cabo investigaciones en la Biblioteca del Museo Nacional Mexicano gracias a la existencia de los textos antiguos que poseía. De hecho, los usuarios de la biblioteca solían ser gente como Loubat y el intelectual y político Vicente Riva Palacio. En 1877 Riva Palacio pidió a la biblioteca que pusiera a su disposición mapas, cartas y documentos sobre 230

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