Bibliotecas y cultura letrada en américa latina

políticas y culturales como la Secretaría de Fomento, la Academia de San Carlos, la Sociedad de Estadística y el Museo Nacional, fortificaban el sentido de coherencia nacional armando un patrimonio nacional» (Garrigan, 2012, p. 2). El Museo Nacional resultó ser una institución central en este esfuerzo y el destino de la biblioteca estuvo entrelazado con el del museo. Como han mostrado varios estudiosos, los museos nacionales son fundamentales en el proceso de la construcción de la nación. Son, literalmente, los almacenes y galpones de la patria. El Museo de México fue establecido en 1825 con el propósito de ilustrar al público en todo aquello que era relevante para la nación, «sus poblaciones primitivas, su religión y las costumbres de sus habitantes», su arte y su ciencia, sus «recursos naturales, clima y terreno». Y logró su cometido al poner a la vista del público el patrimonio de México, el cual, en los documentos iniciales de la institución, aparecía como una lista de objetos: antigüedades, pinturas, esculturas, especímenes naturales, «inscripciones y memorias» y cosas «raras o curiosas» (Castillo Ledón, 1924, pp. 60-61). Durante la mayor parte del siglo XIX, de todas maneras, el Museo no recibió mucho apoyo gubernamental, una consecuencia de la debilidad del Estado y del incesante caos en el país. Esta situación cambió con el ascenso de Porfirio Díaz, no solo porque su régimen trajo más estabilidad, un Estado más fuerte y la intención de crear una historia nacional unificadora, sino porque las élites de México, como las élites del resto del mundo, creían que el museo era inseparable de la imagen nacional: era el «tipo de institución», escribió un observador mexicano, donde se juzgaba el «adelanto de la nación». Por eso, era imperativo que el Museo de México no se quedase «atrás de todos los demás países»134. Y no lo hizo. Al contrario, tuvo un «desarrollo extraordinario» y su presupuesto creció diez veces más durante los muchos años del gobierno de Díaz, un cambio que fue también impulsado por la próspera economía del Porfiriato (Florescano, 1997, p. 158)135. El Museo Nacional pasó de ser un gabinete de curiosidades a ser una institución científica plenamente dedicada a la investigación, la enseñanza, la colección y la divulgación del conocimiento. Aunque el museo coleccionaba libros y documentos desde su creación, la biblioteca no fue establecida sino hasta el Porfiriato. En 1880 la biblioteca fue inaugurada de manera provisional. En 1888 fue establecida oficialmente, una medida adoptada nada menos que por Del Paso y Troncoso. Junto con la 222

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