desprendió de toda su biblioteca, sin embargo. Luego de su muerte, según testimonios que he recogido entre sus colaboradores, la biblioteca de Sánchez se dividió en dos. Una parte —aproximadamente 3000 volúmenes — habría quedado en manos de García Salvatecci, quien en 2012 la ofreció en venta a universidades peruanas y norteamericanas como parte de un lote que incluía también materiales del propio García Salvatecci. En la descripción se decía que los libros de Sánchez incluían «los libros dedicados a él, que tienen realmente un valor histórico»110. No he podido confirmar si se concretó esa venta. Otra parte de la biblioteca de Sánchez quedó en manos de Marlene Polo Miranda, su colaboradora durante muchos años. Esta colección no es muy numerosa y está formada, sobre todo, por lo que ella describió como libros de trabajo, incluyendo muchas ediciones de los libros de Sánchez con anotaciones y correcciones111. Finalmente, una pequeña cantidad de libros de la biblioteca de Sánchez fue donada a la BNP. La relación de Sánchez con los libros —como escritor, lector, traductor, editor y coleccionista— es de las más intensas que existieron en el Perú del siglo XX. La decisión de desprenderse de una parte de su biblioteca tiene que haber sido dolorosa, como él mismo lo confesó, no solo por el hecho de despedirse de libros que había leído y atesorado con cariño, sino también porque no pudo cumplir el deseo de donarlos a la Universidad de San Marcos. La fragmentación de la biblioteca de Sánchez refleja la manera en que se cruzan situaciones personales de índole política y económica con problemas más estructurales, como el mencionado maltrato que la biblioteca de San Marcos habría infligido a otros intelectuales que donaron sus bibliotecas a dicha institución. La biblioteca de uno de los intelectuales y hombres públicos más importantes del siglo XX peruano no pudo conservarse íntegramente en el Perú. UN ESPACIO PARA LA INVESTIGACIÓN Y LA TERTULIA Félix Denegri Luna (1919-1988) fue un abogado e historiador que logró reunir la que probablemente fue la mejor biblioteca privada en la historia del Perú, tanto en términos cuantitativos como cualitativos. Compró su primer libro a los 15 años, en 1934: una edición en español de la Historia universal de Juan Bautista Weiss en veinticuatro tomos (Gutiérrez Muñoz, 2000, p. 64), y no dejó de comprar libros hasta el final de sus días. Denegri era visitado en su casa por libreros que le llevaban materiales que le 195
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