comprendido, significativamente, su fuente bibliográfica esencial durante el periodo más productivo de su vida» (Vanden, 1975, p. 15). UNA VIDA ENTRE LIBROS Contemporáneo de Mariátegui fue Luis Alberto Sánchez (1900-1994), prolífico crítico literario, líder destacado del Partido Aprista Peruano, varias veces senador de la república, tres veces rector de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y vicepresidente de la Asamblea Constituyente en 1978. Sánchez no solo escribió textos de crítica literaria sino también incursionó en el periodismo, la historia peruana y latinoamericana, la filosofía, la biografía, la ficción, el ensayo históricosocial, la traducción y las memorias. Su relación con los libros fue cercana y hasta se podría decir visceral. Lector compulsivo, fue también un gran coleccionista, pese a que su vida pasó por periodos bastante convulsos por razón de su militancia política, incluyendo largos años de exilio108. Llegó a reunir una biblioteca de unos 20 000 volúmenes, «en muchos años de compras, andanzas, canjes y donativos», de los cuales, afirmó, había leído tres cuartas partes, algunos de ellos más de una vez (Sánchez, 1988, pp. 46-47). Hacia fines de la década de 1960, Sánchez decidió vender una parte de su biblioteca, según él, por necesidad económica, «cuando se me cerraron las puertas del trabajo y la actividad bajo fuerte dictadura» (Sánchez, 1988, p. 91). A raíz del golpe militar del 3 de octubre de 1968 Sánchez había perdido su escaño en el senado y luego tuvo que renunciar a San Marcos, con lo que perdió sus principales fuentes de ingreso. Pensó donar su biblioteca a San Marcos, pero cambió de idea «al comprobar el trato mezquino, por decir lo menos, que se diera a las bibliotecas de José Antonio Encinas, Julio C. Tello, Manuel A. Olaechea, Víctor Maúrtua, todos ellos ilustres intelectuales y profesores de la universidad». Estas colecciones se fraccionaron e incluso hubo títulos que fueron canjeados, anotó Sánchez. Además, por cuestiones políticas, su «vínculo sentimental» con San Marcos se había roto (Sánchez, 1987, p. 182). Intentó vender su biblioteca en el Perú, pero ninguna de las tres negociaciones que inició llegó a buen término, al parecer debido a la preocupación que el gobierno nacionalista de Velasco generó entre ciertos sectores empresariales. Fue entonces que aceptó la oferta de Penn State University. La colección que vendió incluía libros publicados entre 1890 y 1960. El valor intrínseco 193
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