esa colección (Portocarrero Grados, 2013). Durante algún tiempo la colección de Mariátegui se mantuvo unificada, pero luego se vio mermada como consecuencia, primero, de la incineración de una parte de ella en 1932 (Thissen, 2017, pp. 604-605) y segundo, de la dispersión entre diferentes facultades y bibliotecas, lo cual, de paso, facilitó también las pérdidas y robos. Hoy no se sabe con precisión cuántos libros que pertenecieron a Mariátegui existen todavía en las bibliotecas de San Marcos. En la década de 1950 Guillermo Rouillón logró identificar 424 libros pertenecientes a Mariátegui y muchos de ellos fueron encuadernados (Thissen, 2017, p. 605). A comienzos de la década de 1970 el estudioso Harry Vanden reconstruyó, hasta donde fue posible, la colección de libros de Mariátegui. Vanden halló una lista de más de doscientos libros que habían sido vendidos a la biblioteca de la Universidad de San Marcos y que ya habían sido catalogados. Otra lista con alrededor de cien títulos contenía los libros que «la referida Biblioteca no había aún recibido». Con estos materiales, elaboró una lista de 344 títulos (Vanden, 1975, pp. 13-15 y 103-144). Además, tuvo acceso a los libros que la familia de Mariátegui había preservado. Años después, la familia entregó en custodia a la CasaMuseo Mariátegui 39 libros que habían pertenecido al escritor107. Por tanto, se conocen 383 títulos de libros que pertenecieron al Amauta. La inmensa mayoría eran libros extranjeros, fundamentalmente en francés e italiano. Los autores más representados son Lenin (once títulos), Sigmund Freud (9), Henri Barbusse (8), Tolstoi (6) y Marx, Trotsky y Karl Kautsky con cinco títulos cada uno. Llama la atención la escasa presencia de autores peruanos: apenas veintitrés títulos, sin contar las obras del propio Mariátegui. Entre los autores incluidos en las listas están César Vallejo, Uriel García, Manuel González Prada, Mercedes Cabello de Carbonera y Luis Valcárcel, pero se echa de menos muchos otros títulos que Mariátegui casi con certeza tuvo en su biblioteca. Aunque Vanden sugiere que la lista que elaboró es «bastante completa y muy representativa», no hay duda de que faltan muchos autores peruanos. Cabe resaltar la estrecha cercanía entre los autores incluidos en la biblioteca de Mariátegui y los temas que trató en sus ensayos. Más que un coleccionista, Mariátegui fue un intelectual que veía en los libros fuentes de conocimiento y de disfrute estético y, sobre todo, herramientas de trabajo para elaborar sus propias formulaciones intelectuales. Como dice Vanden, «el contenido de su biblioteca particular parece haber 192
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