Finalmente están los casos de Luis Alberto Sánchez, José Durand Flórez y Emilio Adolfo Westphalen, los únicos en este grupo cuyas bibliotecas fueron vendidas fuera del Perú —a la universidad del estado de Pennsylvania, la universidad de Notre Dame y el Centro Getty, respectivamente—. Más adelante ofreceré detalles adicionales de la biblioteca de Luis Alberto Sánchez. En el caso de Durand Flórez, su biblioteca ya se encontraba en Estados Unidos, pues al momento de su deceso era profesor en la Universidad de California, Berkeley. Según Teodoro Hampe, el hijo de Durand Flórez decidió venderla en Estados Unidos para poder mantenerla completa y para evitar «vicisitudes tal vez desagradables en caso de que los materiales fueran cedidos al Perú» (Hampe, 1997, p. 550)105. ¿A qué vicisitudes se refería el hijo de Durand? ¿A la posibilidad de pérdidas o mala conservación? ¿O a la posibilidad de problemas familiares y legales? No lo sabemos. El caso de Emilio Adolfo Westphalen es algo diferente. Westphalen fue un amante de los libros y también un gran editor de revistas culturales como Las moradas y Amaru, pero no logró reunir una biblioteca demasiado extensa, en parte debido a sus varias mudanzas, pues vivió en Nueva York, México, Roma, Lisboa y, por supuesto, Lima. Parte de su biblioteca fue vendida al Centro Getty, en Los Ángeles, junto con su archivo de correspondencia, manuscritos y otros materiales, que incluían también valiosos documentos del poeta surrealista César Moro. Al Getty le interesaba mucho más el archivo que la biblioteca, pero Jan van der Donk, un conocido marchante de arte y libros que se encargó de gestionar la compra-venta, escogió unos doscientos títulos de la biblioteca, incluyendo primeras ediciones y libros autografiados de César Moro, Martín Adán, José María Arguedas, Octavio Paz, José Lezama Lima, Pablo Neruda y otros. Así, aunque no muy grande, la parte más valiosa de la biblioteca de Westphalen terminó en Los Ángeles. La familia del poeta conserva todavía unos mil volúmenes de poesía, arte, arquitectura y otros temas. La gran mayoría de colecciones importantes de libros pertenecientes a intelectuales peruanos, por tanto, se ha quedado en el país. ¿Cómo se explica esta situación? Hay varios factores que se pueden considerar. Primero, el saqueo de materiales bibliográficos antiguos y valiosos ya había ocurrido mucho antes, de modo que, a lo largo de las últimas décadas, ha existido menos interés por parte de bibliotecas extranjeras por adquirir colecciones completas106. Segundo, surgieron a lo largo del siglo XX varios libreros —Enrique Iturriaga, Juan Salazar, David Colmenares y 189
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