Bibliotecas y cultura letrada en américa latina

Otras bibliotecas, desafortunadamente, han tenido una vida más accidentada y han terminado completamente desintegradas100. La biblioteca del historiador Pacheco Vélez, por ejemplo, fue vendida en el mercado de libros viejos por la familia. Su hija Rosario recuerda las circunstancias que rodearon esa decisión: «No hubo interés por las universidades en Perú en recibirla, pasaron los años, vendimos la casa de mis padres (mi hermana y yo vivimos hace muchos años fuera del Perú) y tuvimos que venderla a libreros viejos. Me apena y avergüenza contarlo, pero no tenía cómo hacerme cargo de ella en su totalidad [y] mi hermana tampoco»101. Parte de la biblioteca de José María Arguedas pasó a la BNP y el resto quedó en manos de su primera esposa, Celia Bustamante. No resulta claro qué pasó con esa colección al morir Celia en 1973. Según Sybila Arredondo, segunda esposa de Arguedas, «la mayor parte de su biblioteca personal se la quedó la Sra. Celia Bustamante. Quizá conozcan de eso la Sra. Cecilia Bustamante [sobrina de Celia, CA] o Julio Ortega, su exesposo» (Pinilla, 2005, p. 50). Un pequeño lote de cuarenta títulos fue donado a la BNP. El escritor Ciro Alegría no pudo formar una biblioteca estable sino hasta la década de 1960, según me relató su viuda Dora Varona. En Chile, donde vivió exiliado varios años en la década de 1930, leía libros prestados por sus amigos. Luego vivió en Nueva York y, a fines de la década de 1940, se instaló en Puerto Rico. Allí pudo acumular libros, pero al separarse de su segunda esposa, Ligia Marchand, los perdió todos. Según Varona, Marchand repartió los libros entre las alumnas de Alegría. Luego vivió en Cuba, donde conoció a Varona, y allí reunió una pequeña biblioteca que tuvo que abandonar al volver definitivamente al Perú en 1960. Al morir, en 1967, tenía dos habitaciones llenas de libros que sus hijos se repartieron, aunque también se vendió una parte por necesidad económica. Un pequeño lote formado por diversas ediciones de los libros de Alegría se donó a la BNP, de donde, según Varona, luego desaparecieron102. La biblioteca de Juan Günther, sin duda la mejor colección jamás reunida sobre la historia de Lima, fue vendida por la familia en 2017, unos cinco años después de su muerte, a libreros de viejo y estos a coleccionistas y compradores privados. Según información no confirmada, la familia intentó venderla en 250 000 dólares —una cifra más que razonable, a mi juicio, dada la calidad y cantidad de la colección, que incluía además fotografías, planos y otros materiales—, pero no hubo interés por parte de las instituciones peruanas a las que se ofreció. 187

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx