Bibliotecas y cultura letrada en américa latina

caso de Félix Denegri Luna, quien abrió su biblioteca a los investigadores con una generosidad poco común. Finalmente, ¿cuál fue el destino que tuvieron estas bibliotecas? ¿Se cumple en el caso peruano la afirmación de Jacques Bonnet de que «las bibliotecas privadas desaparecen la mayor parte de las veces cuando su “organizador” muere», sobre todo porque «los herederos no saben qué hacer con tal volumen de obras que les estorban y no les interesan»? (Bonnet, 2010, p. 126). De hecho, este parece ser el caso de las bibliotecas de algunos de los intelectuales peruanos considerados en este ensayo, pero no de todas. Un número importante de ellas terminaron incorporándose a las colecciones de universidades, institutos privados, la Biblioteca Nacional del Perú (BNP) y otras instituciones. La de Riva-Agüero, por ejemplo, fue la base para formar la biblioteca del instituto que lleva su nombre y que pertenece a la Pontificia Universidad Católica del Perú (de la Puente, 2011); la de Denegri Luna fue adquirida por la Universidad Católica y, aunque se mantiene como biblioteca independiente, forma parte del acervo del Instituto Riva-Agüero; las de Guillermo Lohmann Villena y Estuardo Núñez se han incorporado a la biblioteca del mismo instituto; la biblioteca de Porras Barrenechea fue donada a la BNP y se conserva allí como colección separada95; la de Cornejo Polar constituye la base de la biblioteca del Centro de Estudios Literarios que lleva su nombre; la de Benvenutto Murrieta fue donada a la Universidad del Pacífico y se mantiene como colección independiente; la de Ella Dunbar Temple, junto con la de su esposo, el historiador italiano Carlo Radicati di Primeglio, fue donada a la Universidad de San Marcos y está alojada en la Fundación Biblioteca Museo Temple Radicati; la de Jorge Basadre fue adquirida por el Gobierno Regional de Tacna para ponerla a disposición del público en la ciudad natal del historiador96; algunos libros de la biblioteca de Luis E. Valcárcel fueron donados a la BNP —los más valiosos—, al Museo de Arte de Lima y al Centro de Estudios HistóricoMilitares, un lote de varios cientos fue entregado a la Facultad de Letras de San Marcos97, y la mayor parte, unos 8000 títulos, fueron transferidos al Museo de la Nación98; la biblioteca de José Antonio del Busto fue donada a la Universidad de Piura; la de Pablo Macera fue donada a la BNP en 201599; y la de Vargas Llosa ha sido donada por el escritor a la ciudad de Arequipa para integrarse, como colección independiente, a la Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa, inaugurada en 2011 por el Gobiero Regional de Arequipa. 186

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