Bibliotecas y cultura letrada en américa latina

los libros y el uso que se le dio a la biblioteca; y, tercero, el destino de la biblioteca luego de la muerte del dueño o producto de alguna decisión tomada en vida. Me interesa, sobre todo, establecer las vinculaciones entre la acumulación bibliográfica y el trabajo intelectual, pero también la manera como la primera ayuda a entender el rol y función de los intelectuales dentro de la sociedad. Por otro lado, busco también ofrecer algunas reflexiones de carácter general sobre las relaciones entre la acumulación privada de libros y las políticas de preservación de aquello que se conoce como patrimonio cultural. La historia de las bibliotecas privadas está relacionada, por un lado, con una serie de situaciones que son propias del individuo y, por otro, con las estructuras y cambios que afectan a la sociedad en que este desarrolla su trabajo. Un intelectual adinerado sin duda tendrá mayores posibilidades de construir una biblioteca numerosa y bibliográficamente rica. Algunos de ellos, de hecho, fueron herederos de importantes acervos, de modo que el valor —monetario y bibliográfico— de esas colecciones resulta altamente potenciado. Intelectuales que sufrieron persecución por razones políticas perdieron buena parte de sus colecciones en tiempos de exilio o encarcelamiento. Aquellos que voluntariamente vivieron largas temporadas en el extranjero —y con frecuencia en más de una ciudad— han tenido dificultades para preservar una biblioteca unitaria y numerosa. Una vez muertos, sus herederos no siempre han hecho esfuerzos por mantener las colecciones íntegras o por asegurarse de que tuvieran un destino acorde con los deseos del propietario y la importancia de la colección. Tampoco ha existido una política estatal coherente en torno a la preservación de bibliotecas privadas. De hecho, es muy difícil que haya una, como veremos más adelante. En este ensayo paso revista a las bibliotecas personales de veintisiete intelectuales peruanos del siglo XX (véase apéndice)87. Todos ellos nacieron en Lima o desarrollaron allí gran parte de su labor intelectual. Esto refleja el mayor acceso a información para estos casos, pero también la configuración del espacio intelectual peruano durante ese periodo, fuertemente concentrado en la capital. Sin duda hay casos de intelectuales que vivieron y trabajaron en otras ciudades y cuyas bibliotecas merecerían también analizarse. Hay allí una tarea pendiente. Por otro lado, la inmensa mayoría son hombres, lo cual también refleja una cierta tendencia al interior de las comunidades intelectuales y, más específicamente, la de los coleccionistas de libros. Incluyo los casos de María Rostworowski y Ella 180

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx