de servicios al Gobierno de la Banda Oriental. En este marco, solicitó un adelanto para atender a sus deudas y gastos que propuso fuese abonado la mitad en libros y la otra a partir de descuentos de su futuro salario (Sabor, 1995, p. 169). De Angelis llegó a tener la biblioteca más importante del Río de la Plata a mediados del siglo XIX. La mayor parte de ella, en particular sus documentos, fue adquirida por el Imperio del Brasil, en gran medida por el fracaso de las gestiones efectuadas ante Justo José de Urquiza para que los libros permaneciesen en el país. Otra parte importante se subastó en Buenos Aires y fueron Bartolomé Mitre, Manuel Trelles, Juan María Gutiérrez y Andrés Lamas quienes se repartieron la mayor proporción de los volúmenes que De Angelis, caído en desgracia después del derrocamiento de Rosas, se vio obligado a vender. Un episodio curioso que muestra una de las facetas del itinerario de circulación de los libros es el vinculado con la obra de Juan Eusebio Nieremberg, De la diferencia entre lo temporal y eterno, un codiciado ejemplar impreso en las misiones jesuíticas en 1705. De Angelis le encargó a un prestigioso librero porteño en 1856 que lo vendiese. Rafael Trelles lo adquirió y generó así el enojo de Bartolomé Mitre, quien intentó, infructuosamente, comprárselo primero al propio Trelles y más tarde a sus descendientes (Buonocuore, 1968, p. 41). Los volúmenes editados de la correspondencia política, histórica y literaria de Bartolomé Mitre (1912a) permiten una primera aproximación tanto a las modalidades de construcción de su biblioteca privada como al uso que hacía de ella. Sus exilios le habían permitido conocer personalmente a figuras destacadas de la vida pública chilena, como Diego Barros Arana y Benjamín Vicuña Mackenna, y de la uruguaya, como Andrés Lamas. De todas formas esta correspondencia, a diferencia del caso de Angelis, no revela tanto el papel decisivo de las compras en la construcción de la biblioteca sino, fundamentalmente, el de las redes de cooperación e intercambio. Son especialmente interesantes en este sentido las cartas cruzadas a lo largo de periodos de más de veinte años con los personajes arriba mencionados, sobre todo con los dos primeros. Se trata de una correspondencia que mezcla aspectos relativos a críticas de borradores o textos publicados y opiniones sobre aspectos literarios o históricos con perspectivas propias de coleccionistas interesados por los libros como objetos suntuarios. En este sentido, la correspondencia revela vínculos de cooperación y amistad, pero también de competencia en 162
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