Bibliotecas y cultura letrada en américa latina

Por su parte, el monarca D. João se instaló en el trópico sin dificultades. En Brasil logró curarse de la gota y vivía lejos no solo de su esposa Carlota Joaquina —que residía en otro palacio— sino también de la guerra que había dejado atrás en Europa. En Brasil, después de la muerte de su madre, la Reina Maria I, él sería coronado rey y su hijo, D. Pedro, se casaría con Maria Leopoldina, de la corte austríaca. Seriamente preocupado por la situación política, probablemente la Biblioteca Real no le quitaba el sueño. Se le veía como una joya de la corona, una carta de presentación, no como una institución para mejorar el conocimiento en general ni como un símbolo del Estado. El príncipe estaba también preocupado por los motines y rebeliones y, además, por la influencia de los «libros franceses» y las ideas de la ilustración. Es por eso que la Biblioteca Real era pública en la ley, pero no en la práctica. El conocimiento existía para ser compartido por unos cuantos privilegiados, sobre todo la familia real y algunos políticos que rodeaban al rey. La biblioteca servía también para comprender los límites de ese reino tropical y para estudiar las fronteras de ese inmenso país. En cierto sentido era fundamentalmente una institución real para el uso del rey y sus servidores. TIEMPOS DE REVOLUCIÓN Y DEFINICIONES: LA BIBLIOTECA SE QUEDA Sin embargo, la historia de esta biblioteca estaba por cambiar una vez más. Como resultado de la Revolución Liberal de Porto, D. João VI fue forzado a volver a Portugal en 1821 y su partida alteró el destino de la biblioteca. Los planes de la corte portuguesa de retomar eventualmente su antiguo lugar llevaron a un proceso particular de independencia. Bajo el liderazgo de Pedro I, Brasil se independizó el 7 de setiembre de 1822, pero no como república: el Estado fue organizado como una monarquía constitucional en medio de una América republicana. Sin embargo, si bien la situación política parecía resuelta, la Biblioteca Real estaba a punto de iniciar otra batalla. En medio del proceso de independencia, el entonces bibliotecario real, Fr. Joaquim Damaso, quien se consideraba un leal servidor del rey, se negó a participar del movimiento autonomista y decidió regresar a Portugal junto con la familia real. Si tenemos en cuenta que la Biblioteca era una institución oficial y se le consideraba parte del aparato dominante portugués, podemos entender 150

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