Bibliotecas y cultura letrada en américa latina

Finalmente, para decirlo todo de una vez, si hubiese sabido el estado de la fragata Princesa Carlota, me habría negado rotundamente a cargar la Biblioteca allí dentro, y así, le hubiese hecho un gran favor a su Alteza Real. A pesar de todo, debo confiar en la Divina compasión para librarnos de los riesgos a los que estamos expuestos; y me entrego a Su voluntad con la mayor resignación. Su querido hijo, Luíz Joaquim dos Santos Marrocos (citado en Garcia, 1939, p. 29-30). Pero el príncipe regente quería aún más. Un tercer cargamento partió hacia la colonia unos meses después, todavía en el año 1811. D. João fue aún más lejos y ordenó la transferencia de todos los documentos que quedaban en la Torre do Tombo —el principal archivo público portugués — y los libros de la Biblioteca Pública Real de Lisboa, pero al final únicamente enviaron los libros de la Biblioteca Real. De todas maneras, lo que ya estaba en Brasil fue más que suficiente para que Ramiz Galvão, entonces director de la Biblioteca en Brasil, declarara que la colección contenía «todas las provincias del conocimiento humano». Finalmente, a pesar de las cartas malhumoradas de Marrocos que describían la naturaleza precaria del transporte y los perjuicios que causó en la colección —velas goteando, ratas y una terrible humedad—, la Biblioteca Real, o al menos una parte de ella, arribó a Brasil de forma segura. Comparando la lista de libros que fueron embarcados con la de aquellos que pasaron a formar parte de la Biblioteca, ahora ubicada en Río de Janeiro, se comprueba que se había perdido cerca del 40% de los libros. Quizás algo pasó en el puerto; posiblemente algunos libros se perdieron en medio de la confusión del viaje; o algunos fueron robados en Brasil. El hecho es que si bien la biblioteca representó un gran aporte para el Brasil, muchos libros valiosos se perdieron (Schwarcz, Azevedo & Marques da Costa, 2008). Este fue también el comienzo de un proceso de emancipación política único en América, íntimamente entrelazado con la llegada de la familia real. La idea de que una colonia se convirtiera en sede de un Imperio era tan improbable como que una biblioteca cruce el Atlántico. El hecho es que la instalación de la corte portuguesa en Brasil fue más que un accidente fortuito: fue primero, y principalmente, un momento fundamental en la historia de Brasil, el inicio de un proceso muy singular de independencia política. Transformado en Reino Unido en 1815, Brasil se distanció de su estatus colonial y ganó una relativa autonomía previamente inimaginable. Trasladado a los trópicos, el Estado portugués tuvo que reproducir allí su aparato administrativo completo. Fue desde Río 147

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