Bibliotecas y cultura letrada en américa latina

italiano, diseñado con capacidad para 75 000 volúmenes, era una novedad (figura 4.1). El alcalde de la capital Roberto H. Todd expresaba que ya anteriormente el doctor Martin G. Brumbaugh, quien había sido comisionado de Educación, había hablado con el señor Andrew Carnegie para construir una biblioteca en San Juan. Sin embargo, el plan no se había podido llevar a cabo porque la fundación establecía condiciones de pareo de fondos que para el Municipio eran imposibles de cumplir. Después de quince años de haber dado por muerto el proyecto, este se hizo realidad. El director de la Biblioteca, Manuel Fernández Juncos, fue quien reveló a la prensa los detalles de cómo se logró lo que se creía imposible. Explicó que, a raíz de una de las conferencias dominicales ofrecida en la Biblioteca Insular, el doctor Francisco del Valle Atiles se lamentaba de que la capital no tuviese una biblioteca más amplia que la Insular y recordó a los concurrentes la oferta que ya había hecho la Fundación Carnegie para construir una en San Juan. Del mismo público salieron personas interesadas que descubrieron que el gobernador Yager era miembro de la junta asesora de la mencionada fundación y, en menos de dos meses, ya se había logrado el donativo. Sin duda, el acto de inauguración exaltó la figura del gobernador; la calurosa acogida que recibió Yager por parte del numeroso público así lo demostró. Al dirigirse a la concurrencia, el gobernador, utilizando como intérprete al comisionado del Interior, expresó su deseo de que la nueva biblioteca pública pronto prestara sus servicios no solo a San Juan, sino también al resto de la Isla. El acto finalizó con la banda municipal interpretando el himno de los Estados Unidos67. Figura 1. Foto de la recién inaugurada Biblioteca Carnegie por A. Arguinzoni (ca. 1916). Fuente: Colección de postales Osvaldo García en la Biblioteca de Arquitectura Santiago Iglesias, hijo, Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. 128

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