Aves sin nido

C:LORINl:>A MATTO l:>E TURNER 93 Acababa de entrar de la calle don Fernando, á quien preguntó Lucía con grande interé.s: -Fernando ¿y los restos de Juan? -Han sido ya conducidos al campo santo con todos los · honores que he podido hacerle tributar, corriendo yo con los gastos; y los han depositado en una sepultura provisional;-contestó don Fernando satisfaciendo ~on palabra minuciosa la pregunta de , Lucía, quien dijo: -¿Y por qué provisional, hijo? · -Porque es probable que los jueces hagan prac– ticar un nuevo reconocimiento, dudando del que he mandado hacer;-contestó don Fernando sacando un papel del bolsillo. -¡Qué fórmulas, Dios mío! Y ¿qué dice ese cer– tificado? á ver? -Aquí consta-repuso don Fernando desdoblan– do el papel y leyendo:-ccque Juan Yupanqui sucum– bió instantáneamente por la acción del proyectil lanza– do de cierta altura, y que rompiendo la escápula dere– cha, había atravesado oblícuamente ambos pulmones destrozando las gruesas arterias del mediastino.» -Ese informe arrrojará luz para la averiguaci6n y descubrimiento d~l actor ?-preguntó Lucía con intención, -¡Ay hija! poca esperanza debemos abrig.ar de conseguir nada ,-repuso don Fernando volviendo .á doblar y guardar el papel. Y el cura Pascual, ¿qué dice? -¡ Pist! no ha tenido inconveniente en deposi~ar 12

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