Aves sin nido
CLORINDA MATTO DE TURNElt 91 de cuentas con unos laneros, y que don Sebastián metió la mano á favor de no sé quiénes y luego de ahí vino el disgusto, y se armó gresca, y que otros creyeron que eran ladrones y tocaron las campanas; -relató Melitona con ademanes y movimientos de cabeza. -¿Con que eran asuntos de particulares? Buena raspa he de echarle al campanero para que no sea lijero con sus campanas; - repuso el cura con maña. -Así asegºuran, curay, pero el hijo de don Sebas– tian, un jóven r('cien llegado, está ahí, donde don Fernando, muy de la casa, y ha dicho que él casti– gará á los culpables;-aclaró Melitona. -¿Eso ha dicho?-preguntó el cura; y mordién– dose el labio; :-igregó, para su capote:-¡,Jóven imber– be! y cuando tu padre te diga: ccc~Ha, aquí estoy1.1? . .. y aún sin esto, quien más vive, más sabe.: ..... Y á poco rato se oyó la campana del pueblo lla– mando á misa. XX La entrada de Marcela, conducida en una camilla de palos, herida, viuda y seguida de las dos huérfa– nas; á la misma casa de donde el día anterior salió contenta y feliz; impresionó tan vivamente á Lucía,
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