Aves sin nido

86 AVES SÍN NIDO XIX Había alguno interesado como Manuel en saber la suerte que hub<) corrido la pareja Marín. Este era el cura Pascual, quien hizo prodigios de inventiva para ·allanar explicaciones con doña Me– litona., que así se llamaba la mujer que fué á acom– pañarlo en esa noche siniestra. Luego que las campanas quedaron mudas y ee– saron los disparos, el cura Pascual dijo para sí: - · Esta es la hora en que ya se ha arribado á un resultado cualquiera. - Y dirigiéndose á Melitona, agregó con disimulo: -Parece que toda esa bulla ha concluído, ¿eh? -Sí creo que ha pasado curay ¡Jesús! y qué sus- tos los que he tenido!-respondió Melitona hacien– do aspavientos, á lo· que el cura repuso. -Y los míos no han sido pocos dºsde la hora en que sentí el primer disparo, creyendo que atacasen la Iglesia, y tú que porfiabas......... · -Felizmente nos persuadimos pronto de que era en otra parte, y ¿cómo te hubiese consentido salir? -¡j esú.s me ampare! bien hecho que me atajaste Melitonita; 8Í bien dicen que las mujeres ..... .

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