Aves sin nido

CLORINDA MATTO DE TURN~R 85 Marcela con una herida tambien de bala en el hombro, arrojaba un chorro de sangre, y junto á ella yacían tres cadáveres de indios indefensos. -¡Madre! -dijo ·Manuel llamando la atención de doña Petronila;-esta india acabará en algunos mo– mentos más sin asistencia inmediata. Separémosla ·de aquí, que la vea el barchilón; - contestó doña Petronila. -¡A ver unos hombres!-dijo Manuel; y varios se presentaron ofreciéndose para conducirá Marcela. El intrépido jóven que desafiando la ira de un populacho ébrio, se abrió paso y contuvo el motín; se djjo al ver ]a solicitud de todos para recoger á los muertos y atender á los heridos. -¡Está visto! la asonada es fruto de un error más digno de perdón que de castigo. Varios hombres levant ar.on á Marcela completa– mente débil, para llevarla á medicinarse. -Despacio, con cuidado no más-dijo doña Pe– . tronila; -¡Ay! ¡ay!. .. ¿ dónde me llevan?-preguntó Mar– cela agarrándose la herida con la otra mano, y agre– gó con lamento: -¡Mis bijas! ¡Rosacha! ¡Margarita! ...•..... :_¿Qué habrá sido de don Fernando y Lucía?– dijo Manuel con interés creciente; y en aquellos momentos asomaba la aurora de un nuevo día para alumbrar la cara de los culpables. 11

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