Aves sin nido

CLORINDA MATTO DE TURNER 81 --No seas torpA otra vez, despues de_. ....... las torpezas que has hecho;- replicó 1a mujer como deseando armar gresca; y el cura no tuvo otro me– dio de evitar que hablase en voz alta, voz acusado– ra, que ir á su lado y recostarse junto á ella, sacan– do del bolsillo un pañuelo de seda con que se amarró la cabeza. Y un buho cruzó por l0s tejados de la casa parro– quial, dejando percibir su siniestro aletéo, y prego– nando el mal agüero en ese lúgubre graznido que es el terror de las gentes sencillas . • • • • • • • • t. ••••••••••••••••••••••••••••••••••• " ••••••••••••••••••••••••• Don Sebastian no se había recogido á su casa. Doña Petronila llamó dos sirvientes para man– darlos en busca de su marido, á fin de que le sir– viesen de compañía, pero Manuel dijo tomando su sombrero y un bast6n de huarango. -Y ó iré, madre. -De ningún modo lo cow3entiré. ¡Ay hijo! no sé qué me anuncia el corazón. Ese tiro de escopeta, la ausencia prolongada de tu padre, las andanzas de Estéfano, todo me tiene preocupada;-dijo con tris– te acento doña Potronila; pero, Manuel inspirándose en la nobleza de sus sentimientos, y tal vez en un doble deseo, repuso: -Por lo mismo, madre, á mí me toca· ir en .busca de don Sebastian, y alejarlo del peligro ó de com- promisos ......... . - Sería inútil, hijo mío: tú no conoces su génio testarudo ¡ah!. ..... ¡Te ruego, Manuel !-agregó doña

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