Aves sin nido
; 80 AVES SIN NIDO -~~--==============~========================= to reclinada hácia las almohadas, una mujer clan– destinamente recibida, y á quien anunció el pongo desde las primeras ;Iioras de la noche cuando el cura estaba en el conciliábulo. El cura Pascual esperaba el resultado de las tre– mendas combinaciones fraguadas por él, y lo aguar– daba entre tinieblas, por no arroja·r ni la más pe– queña sospecha sobre sí, encontrándose despierto y con luz en altas horas de esa noche; y de vez en cuando asomaba el oído á las rendijas de la ventana. -¿Qué te pasa. hombre de Dios? Nunca te he visto tan desasosegado como ahora; -aventuró á de– cir la mujer. -¿No oiste ese tiro?-repuso el cura balbuciente, pues el licorcito de escorzonera, estaba en acción y la palabra no salía franca . ·- Ese tiro; pero si de eso han pasado tantas ho– ras, y todo está en paz;-arguy6 la mujer. -Pueden robar la Iglesia, malas noticias me han traído esta tarde los vecinos; ~dij o el cura á secas con propósito de desorientar por completo la mali– cia de la mujer, pues la idea de aparecer inocente bullía en su cerebro. -Ladrones en Kíllac, ladrones para ]a Iglesia? jajay!-respondio la muj er en voz bien alta y sol– tando la risa. - Calla mujer de mis pecados;-contestó el cura con ira manifiesta golpeando el suelo con el pié. -Pero, hombre, ven; recuéstate un momento.... -Calla, demonio,-interrumpió el cura Pascual.
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