Aves sin nido

CLORINDA MATTO DE 1'URNER 79 XVII Una sombra negra, sobresaltada é impaciente paseaba de un extrem0 á otro en la habitación com– pletamente oscura, pues, faltó valor para encender la lámpara de aceite de linaza allí usada ó la vela de sebo fabricada por el velero lugareño con sus adminículos de arrayán y romero hervido, que dá blancura y consistencia á la grasa animal. EI crímen siempre se acomoda con la negrura de la noche. Al frente casi de una pequeña ventana con ba– laustres y hojas de madera, pintada con tierra ama– rilla, estaba colocada una antigua cuja hecha de madera de zumbaillo con toldilla cubierta por unos cortinages de damasco de seda, cuya antigüedad explicaba el mismo sitio en que se lucían. La cama ancha y confortable con su curioso tapa– dor hecho de mil muestras de cachemira de diversos col0res; pero, ingeniosamente combinadas por la curiosidad de alguna mujer hacendosa, ó por la mano de alguna beata de ciudad; estaba entreabier– ta y en cierto grado de desórden. Junto á ella se hallaba sentada en una banca de madera, y un tan-

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