Aves sin nido

CLORINDA MATTo DE TURNER 71 ofrece, señor, cuando se les consagra la voluntad y el cariño ... , Iba á continuar Manuel, cuando se oyó la deto– nación de una arma de fuego. que hizo brincar á las señoras, y sobresaltó á los hombres. Lucía como herida por un rayo tomó el brazo de su esposo y le dijo: -Vamos, vamos, Fernando. -Sí, señorita, váyanse de ligero, y cierren bien las entradas de su domicilio;-dijo confundida doña Petronila. -¿Y qué puede ser?-preguntó Manuel sin dar mucha importancia. -Es raro esto acá,--repuso don Fernando; á lo que Lucía observó: · - ¿Si serán ladrones? ..... . -Vamos, sí;-dijo don Fernando ofreciendo el braz0 á Lucía; pero Manuel se interpuso en ese momento pidiéndole ·que le permitiese acompañar á su señora, y dando el brazo á ésta, con galante son– risa aceptado, salieron los tres. · Dona Petronila se dij o: -Mi corazón de madre no puede quedar tranquilo estando fuera de casa mi Manuelito,-y se fué si– guiendo el grupo á. cierta distáncia, con paso cau– teloso. Manuel que desde el primer momento había sim– patizado fuertemente con los esposos Marín, dijo á Lucía~ -Señora, yo que al llegar á Kíllac creí morirme

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