Aves sin nido

CLORINDA MATTO DE TURNER 67 -¡Tontos! yo digo que unos arequipeños se quie– ren llevar á nuestra Virgen Milagrosa. -¡Magnífico! Pero, francamente, las gentes irán ·á la iglesia-observó Pancorbo.. -No, señor; eso es para reunirlas, y despnes se dice que los asaltadores se han refugiado donde don Fernando, y . .. catapfom!-aclaró Estéfano Benites. -Sí, está bien así: lo demás se desgalga porque el pueblo exaltado no razona;-reflexionó el cura . Pascual al.argando una copa á Estéfano y otra á Es– cobedo. -No olvidemos comprometer· al Juez de Paz. -Francamente eso, eso es de no descuidarse. -. El Juez de Paz tiene su querencia .donde la quiquijaneña, yo iré por allá ahora, y lo engatuzo,– ofreció. Benites. -Ahora, vamos;-dijeron todos, y comenzaron á dar la mano al cura, que los despidió diciéndoles: -Prudencia, pues, hijos;-y salieron uno por uno toma~do diferentes direcciones. El cura se quedó hablando en secreto con el go– bernador, no sin menudear el licorcito de su reco– mendación, y dijo: -Ese muchacho Benites vale plata! audáz y prevenido. - .Cabales, mi cura; francamente, que eso del Juez de Paz se nos iba escapando. · - Sí, bien dicen que los jóvenes de eE te tiempo saben mucho. - Y de seguro que le halla ahora al tuno donde . .

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