Aves sin nido

66 AVES SIN NIDO en falso la cusa;-dijo el cura apurando dos tragos de té y colocando la taza sobre el platillo. -Lo bueno es dar ... francamente, golpe final y decisivo. -Sin que nos salga el tiro errado como la ve.z que atacamos al francés. -Entonces la culpa fué de la mala disposición. -La cosa es atacar y tomarlos sin salida á don Fernando y doña Lucía y ..... . -¡Matarlos!! . -¡'Bravo!! El sonido de varias tazas soltadas sobre los plati– llos formó coro á la última voz de aquel diálogo criminal·de donde salió la sentencia de muerte de don Fernando Marín y su esposa. El cura dij o: -Esa prevención al campanero es indispensable par~ que yo no aparezca, eh? ........ . -Sí, s~ñor cura; ]e diremos que se dice que unos ~andoleros piensan atacar la Iglesia, y que esté lis· to para tocar á rebato en el momento necesario,– dijo Benites. -Muy bien. Yo me encargo de la se ña;-repuso Escobedo dando un salto. -Lo que conviene es esparcir la noticia en todo el pueblo, en varias fo1~mas: francamente, debemos to– mar toda precaución para las averiguaciones poste– rfores,-dij o Pancorbo; á lo que siguieron estas frases: -Yo diré que piensan robar la casa ·cural. -Yo que viene un batallón disperso.

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