Aves sin nido

54 A VES SiN NIDO vuelto para retirarme;-dijo la madre de Margarita, tímida por quebrantar con aquella revelación el primer mandato de su benefactora. Y el cura Pas– cual al oír el nombre de la esposa de Marín dijo, como picado por la víbora del despecho: ....:....vuelto? ... qué vuelto! otro día te daré;-y mordiéndose los labios con pasión reprimida, mur– muró-Lucía! Lucía! El cura volvió á tomar su asiento preocupado y . sin parár ya mientes en la despedida sumisa de Mar~ela, y Margarita, á quienes vió alejarse µ:ias– cullando frases entrecortadas. Acaso tomaba de nuevo el hilo de sus rezos inte~rumpidos por .la esposa de Juan Yupanqui. XIII La entrada de don Fernando, á su casa fué un motivo de regocijo. Volvía triunfan te con Juan y Rosalía; iba á reci– bir todas las n:anifestaciones de gratitud de su es– posa; iba á saborea,x la satisfacción del bien practi-· cado, á aspirar el aroma edémico que perfuma las horas siguientes á esas en que se consuela una des– gracia ó se enjuga una ·lágrima. Lucía lloraba de placer. Su llanto era la lluvia bienhechora que dá paz y dicha á los corazones nobles.

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