Aves sin nido

CLORINDA MATTO DE TUR NER _:_Nadie, eh? alguna roña le has hecho á tu ma- · rido, y yo te enseñaré á entrar en esas picardías con bandoleros dando mal ejemplo á esta chiquilla ..•• -No hables así, tata curay-suplic6 la mujer bajando los ojos ruborizada, y poniendo al mismo instante loB cuarenta solGs sobre la mesa. El cura al ver la plata distrajo su primera intención, soltó el Breviario que había colocado distraído debajo del brazo, y se puso á recontar y examinar la ley de las monedai:. Luego que se hubo persuadido de la .cantidad y calidad de la plata, abrió un enorme escaparate de m~dera con chapa de cerrojo cerredizo, donde guar– dó el dinero, y v·o1viéndose en seguida á Marcela, le dijo: -Bien; són los cuarenta soles, y ahora, háblame hija ¿quién te ha dado esta plata? quién ha ido ano– che á tu casa? -No hables as·í tata curay, el juicio temerario cuan~· do sale de los labios oprime el pecho como piedra. -India bachillera, quién te ha enseñado esas gra– máticas? ... háblame claro. :._Nadie, tata curay, mi alma está limpia. -Y ¿de dónde has sacado esa plata? á mí no me engañas; yo quiero saberlo. -Un cristiano, tata curay-respondió Mflrcela bajando los ojos y tociendo con ficción. · -Cristiano! No vés? Gato encerrado tenemos; . habla ... . porque yo ....... quiero devolverte esa plata. -La señora Lucía me ha prestado, y dáme el 7

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