Aves sin nido

52 AYES S!N NI:t:>O - .Es, pues, mi hija tata curay;-respondió Mar. cela. -Y cómo no la conozco yó ?-preguntó el cura Pascual a,qarrando con los tres primeros dedos de la mano derecha el carrillo izquierdo de la mu– chacha. -Es que vengo poco á esta estancia por no ha her cumplido con nuestra deuda, y por esto no la reco - noces tata curay á la huahua. -Y cuántos años tiene? -Y o, ... he contado como catorce años desde su óleo, señor. -Ah, entonces, no le eché yo el agua, porque apenas há seis años que vine; y bien! este año ya la pondrás al servicio de la iglesia ¿no? ya puede entrar á lavar los platos y los calcetines. -Curay! ........ . -Y tú roñona ¿cuándo haces la mita? no te toca ya el turno?-preguntó el cura clavando los ojos en Marcela, y palmeándole las espaldas con ademán confianzudo. -Sí curay;-respondió temblorosa la mujer. -O h3's venido ya á quedarte?-insistió el cura Pascual. -Todavía no, señor; ahora vengo á pagar los cuarenta pesos del entierro de mi suegra, para que quede libre la cosechita de papas ..... . -Holá, hola,. con que plata tenemos, eh? ¿quién durmió anoche en tu casa? -Nadie, tata cura y.

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