Aves sin nido

50 AVES SIN NIDO Su vestido es de lo más distinguido que se gasta en Killac y sus comarcas. Lleva los dedos cuajados de sortijas de poco va– lor; de sus orejas penden enormes cknpetes de oro con círculo de diamantes finos; su pollerón de meri– no café claro luce cinco filas de volantitos menuda– mente encarrujados; y su mantón de cachemira á grandes cuadros grana y negro, con fleco largo riza– do, vá sujeto á la derecha con un prendedor de plata en forro& de águila. Con este conjunto doña Petronila es el tipo de la serrana de provincia con su corazón tan bueno como generoso, pues que obsequia á todo el mundo, y de– rrama lágrimas por todo el que se muere, conózcalo ó nó. Tipo desconocido en las costas peruanas, don– de la elegancia en el. vestir y el refinamiento de las costumbres, no permiten dar una idéa cabal de esta clase de mujeres, que poseen corazón de oro y alma de ángel deutro de un busto de barro mal modelado. Doña Potronila con educación esmerada, habría sido una notabilidad social, pues era una joya va– liosa perdida en los peñascales de Kíllac. Si la mujer, por regla general, es un diamante en bruto, y al hombre y á la educación les toca conver– tirlo en brillante dándole los quilates á satisfacción; tambien á la naturaleza le está confiada mucha par– te de la explotación de los mejores sentjmientos de la mujer cuando llega á ser madre. Doña Petronila lo era de un jóven que revelaba inteligencia notable, y que debía ser el heredero de las virtudes de su

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