Aves sin nido
CLORINDA MATTO DE TURNER 47 -Pues á mí me há asegurado, señor gobernador, · que esa deuda dimana de unos diez pesos que, forzosamente le dejaron en su choza el año pasado, y que ahora le obligan á pagar dos quintales de lana, cuyo valor aproximado és de ciento veinte -pesos ;-replicó don Fernando con seriedad. -No sabe usted que esa és costumbre y comer- cio lícito? Francamente, yo aconsejo á usted no apoyar á estos indios;-arguy6 Pancorbo. -Pero don Sebastian ......... . -Y por último para aclarar todo, francamente, mi don Fernando, ese dinero es ·de don Claudia Paz. -El señor don Claudio es mi amigo; yo hablaré con él .... -Esa és otra cosa; así que francamente, por el momento hemos terminado;-d!jo don Sebastian levantándose de su asiento. -No creo señor Pancorbo, porque deseo que us– ted haga devolver la hija al padre. Si usted acepta mi garantía por el dinero .... -Corriente, mi don Fernando; allá que se la lleve Juan á la muchachita, y · usted firmará una garan– tía;-respondió don Sebastia11 acercándose á Ja mesa de donde tomó un pliego de papel, que colocó en situación de escribir, é invitando á don Fernando, agregó-Estas cosas no són desconfianza, mi amigo; pero, francamente, son necesarias, pues reza el re– frán que cuenta y razón conservan la arnistá. Don Fernando acercó una silleta á la mesa, es– cribió algunos renglones y despues de rubricarlos
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