Aves sin nido
CLORINDA MATTó DE TURNER 41 Decía esto cuando llegó el marido de Marcela con– fundido y sudoroso. Entró sin etjqueta ninguna, y se fué á ·arrojará los pjés de Lucía.• Marcela al verlo se levantó azora– da del asiento que poco há tomó, y Lu_cía sin darse cuenta dijo: -Qué te pasa? qué es lo que ha sucedido? habla! Y el pobre indio entre soliozos y fatiga, apenas pudo dejarse compren,der estas palabras: 1\tTº hº • · •,., f 1 b d f -. L.nl lJa, n1nay ........ . e co ra or ........ . Marce] a entonces fuera ·de sí prorrumpió en gritos casi salvajes y se abalanzó á los piés de Lucía, di– ciéndole: -Misericordia, niñay! el cobrador se ha llevado á mi hija, la menorcita, por no haber encontrado la lana, ay! ay! -Temerarios!-exclamó Lucía sin poder compren· der el grado de inhumanidad de aquellos comercian– tes esbirros de la usura, y dando la mano á esos des– . venturados padres _quiso aún calmarlos diciéndeles con voz cariñosa: -Pero si Rolo han sacado á la chica¿ por qué se desesperan así? luego la devolverán. Ustedes les lle– varán la plata y todo quedará en páz, y alabaremos ·á Dios por consentir .el mal para mejor apreciar el bien. Cálmense! ... No, sefioracha, nó-repuso el indio algo repuesto de su confusión;-pues si vamos tarde ya _no vol– verémos á ver más á mi hija. Aquí las venden á los majeños y se las llevan á Arequipa! ....
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