Aves sin nido
40 AVES SIN NIDO gen las madres cuando comprenden que s11s hijas son admiradas. Santa vanidrid maternal que orna la frente de fa mujer, sea en 1a ciudad alumbrada. por fócos eléc– tricos, sea en la aldea iluminada por Ja melancólica viajera de la noche. · -Bien Marcela, has acertado en venir con esta línda niña. A mí me gus.tan mucho las criaturas· Son tan inocentes, tan puras;-agregó la señora de Marín. -Niñay, es que tu a}m·a florece para el cielo;– respondib la mujer de Yupanqui caíla momento más encantada por haber encontrado el amparo de un ángel de bondad. -Has hablado con Juan? ¿cuánta plata necesitan ustedes para pagar todo y vivir en páz?-preguntó con interes Lucía. -Ay señoracha! ni á contarla acierto; sin duda será mucha, mucha plata, porque el cobrador, .si ac– cede á que se le devuelva en plata su reparto, pedirá por cada quintal de lana sesenta pesos, y en dos son ....... ;-y comenzó á. contar en los dedos, pero Lucía alijerándole la operación aritmética la dijo: -Dí ciento veinte. -Pues así, señoracha. Ciento veinte ! ah, cuánta plata!.. .. -Y icuánto me dijiste que adelantaron? -Diez pesos, niñay. -¿Y por diez cobran ahora ciento veinte? Inhu- . ' . manos ........•
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