Aves sin nido
CLORINDA MATTO DE 1'URNER 35 deudas ....... ; bonitos están los tiempos para entierros gratuitos! Francamente, .señor cura-dijo don Se– bastián, cuyo eterno estribillo defrúncamente lo de– nunciaba como un hipócrita ó como un tonto; y ha– biendo llegado ambos amigos á la puerta de la casa de gobierno ó consistorial, el gobernador invitó al cura á pasar adeiante; y al penetrar al salón de recibo en- . contraron ahí reunidos a varios vecinos notables co– mentando. cada cual á su modo, la llamada del párro– co y del gobernador á casa del señor Marín, puAs la noticia ya se sabía en todo el pueblo. Cuando entraron los recien llegados, todos se pusieron en pié para cambiar saludos, y el gober– nador pidió en el mamen to una botella de puro de Majes. -Es preciso, mi señor cura, que ahoguemos la mosca con un traguito, francamente;-dijo con sor– na el gobernador quitándose la capa que doblada en cuatro colocó sobre un escaño de la s~la. - Cabales, mi don Sebastián, y usted que lo toma del bueno;-contestó el cura frotándose las manos. -Sí\ mi señor cura, es del bueno, francamente; porgue me lo manda doña Rufa ántes de bautizarl0. -Así que nos lo brinda usted morito? -Morito!-repitieron riendo todos los circunstan- tes; y en tales momentos se presentó un pongo con una botella verde surtida de aguardiente, y una co– pita de cristal rayado. El menaje de la sA.la, típico del lugar, estaba com– puesto de dos escaños- sofá forrados en hule negro
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