Aves sin nido

AVES SIN NIDO señor cura, porque los indios en teniendo apoyo se hacen insufrí ... ..bles, francamente;-dijo don Sebas– tián pegando un tropezón en una piedra saliente del nivel en el empedrado de la calle. -Jesús! - se apresur6 á decirle el cura, y toman– do de nuevo el hilo de sus confidencias, continuó. -Cabalmente es lo que iba á insinuar á usted, mi gobernador. Aquí entre nos, en familia, nos la pa– samos regaladamente, y éstos forasteros solo vienen á observarnos hasta la manera de comer, y si tene– mos mantel li m ~·io y si comemos con cuchara ó con topos; -terminó el cura Pascual, arrojando una bo– canada de humo. -No tenga usted cuidado, francamente, mi señor cura, que estaremos unidos, y la ocasión de botar– los de nuestro pueblo no se dejará esperar;-repuso Pancorbo con aplomo. -Pero mucho sigilo en estas cosas, mi don Se– bastián. Hay que andarse con tientas; estos són algo bien relacionados y pudiéramos dar eJ golpe en falso. -Cuenta que sí, mi señor cura, francamente, que ellos están buscándole tres pies al gato. Se acuerda usted lo que dijo un día don Fernando? - .-Cómo nó! Querer que se supriman los repartos diciendo que es injusticia, ja, ja ja; -contestó el cura riendo con sorna y arrojando el pucho del cigarro que había consumido en unos cuantos chu– pones de aliento. -Pretender que se entierre debalde alegando ser pobres los dolientes, y todavía que se perdonen

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx