Aves sin nido

CLORINDA MATTO DE TURNER 33 - Este será, indudablemente, el ángel bueno de Marcela, en su vida; porque Dios ba puesto un brillo peculiar en los semblantes por donde respira una alma privilegiada. VIII. Cuando el cura y el gobernador salieron de casa de la señora de "}larín, despues de la entrevi~ta de la tarde en que los llamó para abogar en favor de la familia Yupanqui; entrevista de cuyos detalles nos hemos entérado en el capítulo V, ámbos perso– najes se fueron platicando por la calle en estos términos: -·-¡Bonita ocurrencia! ¿qué le parecen á usted, mi don Sebastián, las pretensiones de esta señorona?– dijo el cura sacando de la petaca un cigarro oorbatón y desdoblando lag extremidades del torcid0. -No faltaba más, francamente, mi señor cura, que unos foranos viniesen aquí á ponernos reglas, modificando costumbres que desde nuestros antepa– sados subsisten, francamente;--contestó el goberna– dor deteniendo un poco el paso para emhozarse en su grán capa. -Y déles usted cuerda á estos indios, y mañana ya no tendremos quién levante un poco de agua para lavar los pocillos. --Hay que alejar á estos foranos, francamente,

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