Aves sin nido

CLORlNDA MATTO D~ TURNER 31 -Fernando, alma de mi alma-dijo J_¡ucía, po– niendo las mallos sobre los hombros de su marido, y reclinando la frente con cierta coquetería en la barba-voy á cobrarte una deuda, pero ...... ejecuti- vamente. -De modo ·que hoy estás muy bachillera, hija; habla, pero tén en cuenta que si la deuda no cons- ta legalmente me pagarás ........multa-contestó don Fernando con sonrisa intencionada. -Multa! si es la que cobras siempre, goloso, pa– garé esa multa. J~o que debo recordarte es una so– lemne oferta que me tienes hecha para el 28 de Julio. -Para el 28 de Julio? ... -Te haces el olvidadizo? No recuerdas que me tienes ofrecido un vestido de terciopelo que luciré en la ciudad? -Cabales, hijita: y lo cumpliré, pues he de en– cargarlo por el próximo correo. ¡Oh! qué liiada esta– rá·s con ese vestido! -No, no, Fernando. Lo que quiero es que me deje~ disponer del valor del vestido, á condición de presentarme el 28 de Julio tan elegante como no me has visto desde nuestro casamiento. -Y que?...... . -Nada, hijo, no admito interrogatorio; dí sí ó nó-y los labios de Lucía sellaron los labios de don Fernando, el cual satisfecho y fAliz, respondió: -Adulona! ¿qué puedo negarte si me hablas así? ¿Cuánto necesitas para este capricho? -Poca cosa, doscientos soles.

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