Aves sin nido
CLORlNDA MATTO DE TURNE~ 293 hombre sobre la debilidad de mi madre me dió el ser. Estoy ligado á don Sebastian por la gratitud; porque al casarse con mi madre estando yo en su seno, le dió á ella el honor y á mí.. ... me prestó su apellido. -¡Bendito sea!-dijo Margarita elevando las ma– nos al cielo sin poder conservar su silencio. -¡Hija mía!-articuló Lucía. -La hidalguía de usted nos obliga á usar del de- recho que legó Marcela, antes de su muerte, en el se– creto que confió á Lucía;- respondió don Fernando con gravedad. -Me place, don Fernando; el hijo no es respon– sable en estos casos, y debemos culpar á las leyes de Jos hombres, y en· ningún caso, á Dios! -Así és. Manuel bajando algo la voz y aún la mirada aver– gonzada, dijo: -Don Fernando; mi padre fué el Obispo don Pe– dro Miranda y Claro, antiguo cura de Kíllac. Don Fernando y Lucía palidecieron como sacudi– dos por una sola corriente eléctrica; la sorpresa anu– dó la palabra en la garganta de ambos, y reinó un silencio absoluto por algunos momentos, silencio que rompió Lucía exclamando: -¡Dios mío! ...... -y las coyunturas de sus m_a- nos entrelazadas crugieron bajo la fuerza con que la emoción las unió. Por la mente de don Fernando pas6 como una ráfaga el nombre y la vida del cura Pascual, y se dijo: 37
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