Aves sin nido
292 AVES SL .Nto u --¡Margarita!-¡por esta cruz te juro, que mi pri– mer beso de amor no ha de mancharte!. .. ¡Guárdala querida mia; la ágata tiene la virtud de forticar. el co- razón! ..... . Margarita tomó casi maquinalmente la cruz, cerr6 la caja y la guardó en su seno con la ligereza del hurto; pues crujieron las mamparas de la alcoba y salieron Lucía y don Fernando.· Manuel apenas podía moderar sus impresiones. Su semblante tenía el tinte de las flores del gra– nado; y un ligero temblor ajitó su organismo. Si hubiésemos podido tomarle "la mano, la habríamos encontrado humedecida por un sudor frío; penetran– do en sn pensamiento, habríamos visto cien idéas agolpadas como abejas, disputánd·ose la primacía pa– ra brotar moduladas por la palabra. Margarita como aturdida por todo lo nuevo que pasaba en su corazón, mal podía disimular su estado. - Algo grave pasa á usted Manuel; - dijo don Fernando fijándose en el jóven. - Señor Marín :-repuso él con voz temblorosa y frase entrecortada-¡és.; .. lo m·ás grave que espero .... en mi vida! ... Amo á Margarita y he venido .¡ •••• .••• á pedirle su mano, ....... con ...... un plazo de ...... . tres años. · - Manuel, tendría yo sumo placer, pero don Se- bastian ..... . -Señor; ya sé su argumento, y es neceserario que . comience por destruirlo. Yo no soy hijo de don Se· bastian Pancorbo, U na desgracia, el abuso de un
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