Aves sin nido
AV.Es Sl 1. NÍDO rando los peligros en que días ántes se encontró la familia Marín y con ella su Margarita; ese poema de ternura entonado para él con las notas arrancadas á las fibras más delicadas de su corazón, como del arpa eolica pulsada por los ángeles de la Felicidad al batir sus vaporosas alas en la inmensa llanura. También él distinguió la deseada ciudad de los valles andinos; para él, entónces la sultana del mun– do, porque hospedaba á la reina de su corazón. Lle– gó; fué á tomar alojamiento en el ce Casino Rosado, J> aligeró sus afeites indispensables, cambió de ropa; y se lanzó á la calle en dirección al dmperial,J> di- ciéndose: · - ¡Dios mío, gracias! ¡voy á verla! ¡Es tan cierto que á los veinte años la sangre quema y la tardanza exaspera! ¿Yó no puedo retardar ni un día más la realidad de mi ventura.... pero ... ¿hablaré en segui- da á don Fernando? ..... Esta exigida prudencia que refrena los ímpetus del alma! ...... Yá. los celos me han picado con su aguijón envenenado en los dias de su ausencia . . . . . . . . . ¡oh! ¿cómo no pensar que la hermosura peruana de Margarita; la belleza de su alma vírgen de las frases del mundo, no la rodée de adoradores, que aturdiendo sus oídos manchen el co- razón de la mujer que yó amo? ........ . Manuel caminaba como un ébrio sin tijarse en na– da de las calles que transitaba, por primera vez, obedeciendo casi maquinalmente á la dirección que le dió el portero del ce Casi no.» - Los celos son ruines y son nobles á la vez, -
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