Aves sin nido
Cto:RiNDA l\ÍATTO DE TURNER 277 -N á, mi patrón, no es ná, que ya too ha pasao; respondi6 ~l brequero. Mientras esto pasaba en el coche de primera, los pasajeros de segunda, que quedaron al otro extremo, desenganchados con oportunidad, corrtan hacia el primero, eneal lado, dando voces: -¡Paulino! -¿Indalecio? -Por acá, hombre. -¡Con siete mil diablos ! -Calma, señor pasajera; el culpa no es mí. ¿En- tiende? culpa los vacas é facilmente se remedió; - dijo el maquinista Smith, ilustrando el habla de Cas– tilla con el modismo del hijo de la .América del Nor– te, cuya palabra llevó la confianza á los atribulados espíritus de los pasajeros de primera. -Mr. Smith, cuándo llegaremos; casi nos despa– <'hamos;-dijo don Fernando dirigiéndose al maqui– nista que era su conocido. -¡Oh senor Marín, mucho fatalidad el mí ! Pero, llegará tren á la mañana, tener pacienso; - repuso Mr. Smith, dirigiendo la maniobra que había orde– nado. Y con la energía que distingue á la raza, se prac– ticaron evoluciones de ruedas y chumaceras, que en constante trabajo de dos horas sacaron el coche en– callado, colocándolo sobre los rieles en disposicjón de continuar la marcha. - Verdaderamente, hemos vuelto á nacer; ¡po– bres bijas mías! - dijo Lucía .limpiando con su pa- a5
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