Aves sin nido

276 AVES SIN NIDO tú te has asustado mucho? -· dijo don Fernando á Lucía.. -Mucho, hijo, ¡sóJo Dios nos ha salvado! Estás muy pálida. ¿Si se habrá roto la botellita de la coca?- pr'eguntó. Ma ín buscando una maletita de mano. - ¡Dios mío! ... - volvi6 á exclamar Lucía aso– mando la cabeza por la ventanilla del tren para ver en que . rejión se hallaban, sin atender á los gritos de · Margarita que ·levantaba á Ro~alla bañada en sang.re , ni á los comentarios de .los demas. - ¡Caracoles, de lo que escapamos!-· dijo el mi– litar. - ¡Hemos vuelto á nacer! ¡Bendito sea Dios! - articuló el mercenario. -¡Si estos gringos brutos son capaces de llevarnos á los profundos! - dijo uno de .los rocamboristas; á lo que otro agregó: -Me lo temía desde que ví subir al reverendo. -¡Chist!. ..• ¿qué hay señoras, eh? ...... -obser- vó aquel. -¿A todo esto como salimos? -Pues ha salvado el elixir de coca, voy á darte un poquito hija; - dijo don Fernando buscando en su bolsillo una cuchilla con tirabuzón. - Felizmente ha sido un descarrilamiento ya pa– sado el puente, que se remediará;-dijo un brequero corriendo de un extremo al otro del coche éon un ro· llo de piolas; y á quien interpelaron varias voces. -¡Hombre! ¿qué hacernos?

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