Aves sin nido
~ 74 AVES SIN NIDO remanso de las lagunas y como aquella moja las plu– mas, pero refresca el pecho ¡ay! ¡ay! Isidro parecía consolado con la presencia de sus hijos; pero a·l pasar revista llamándolos por sus nom– bres, su mente se fijó en el recuerdo de sus ·vaquillas perdidas y dijo suspirando. . ·L t. ..... 1 ·l 1 - 4 a cas an1ta. 4 a negra...... . -¡Guay Isidro! En la noche de la tormenta cuan- do relampaguea el rayo y truena en la roca; el hom– bre se esconde en su cabaña y salen de la guarida la puma y los zorros á robar los corderos. Para noso– tros sonó la fiera tempestad-dijo Martina sentando . en la cama del poyo á su hija la siete-mesina. - Dices bien, ¿qué vamos á hacer? los zorros de camisa blanca han robado nuestros ganados, como robaron mi libertad, como nos· roban el trabajo de cada día,-dijo Isidro convencido y aún entusiasma– do por las palabras de su mujer; echándose en la cama junto á la chiquilla siete-mesina. -Para la puma y el zorro tenemos la trampa de la piedra amarilla; .pero de éstos no hay cómo libertar- · se. Paciencia, paciencia Isidro, qne la muerte es dul– ce para el triste,- agregó ·Martina volviendo á to– mar su actitud melancólica. -¡La tumba debe ser tranquila como la noche de luna en que se oye la quena del pastor! ¡Ay! si no tu– viésemos estos pollitos,-¿qué dichosos moriríamos eh? - preguntó Isidro, señalando á los muchachos que daban vueltas y brincos junto á Miguel el pri– mojénito.-Martina contestó:
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx