Aves sin nido

22 AVES SIN NIDO favor de Marcela, y dirijiéndose particularmente al párroco, dijo: -En nombre de la Religión cristiana que es puro amor, ternura y esperanza; en nombre de vuestro Maéstro que nos mandó dar todo á los pobres; os . pido, señor cura, que déis por perdonada esa deuda que pesa sobre la familia de Jua.n Yupanqui. ¡A.h! tendréis en cambio doblados tesoros en el cielo! .... -Señorita mía-repuso el cura Pascual arrelle– nándm;e en el asiento, y apoyando ambas manos en los brazos del sillón-todas esas son teorías bonitas, pero, en el hecho ¡válame Dios! ¿quiéri vive sin rentas? . Hoy con el aumento de las contribuciones eclesiásticas y la civilización decantada que vendrá .. ~on los ferrocarriles, terminarán los emolumentos; y ...... y ...... de .una vez doña Lucía, fuéra curas; nos moriremos de hambre!. ..... -;,A eso había venido el indio Yupanqui ?-agre– gó el gobernador, en apoyo del cura, y con tono de triunfo termin6 recalcando la frase para Lucía– francamente, sepa usted, señorita, que la costumbre es ley, y que nadie nos sacará de nue~tras costum- bres, que?.... . -Caballeros, la caridad tambien es ley del cora– zón-arguyó Lucía interrumpiendo. -Con que Juan, eh? francamente, ya veremos si vuelve á tocar resortitos el pícaro indio-continuó don Sebastian pasando por alto las palabras de Lu– cia, y con cierta sorna amenazante que no pudo paBar inadvertida para la esposa de don Fernando,

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