Aves sin nido
266 AVES SIN NIDO El conductor del tren pegó su tijeretazo al carton– cillo y volvió á entregarlo, pasando donde los rocam– boristas. Los dos paisanos alcanzaron sus boletos respec– tivamente, y el militar desabrochándose el talismán sacó del bolsillo un papel que enseñó al conductor. Este, despues de examinar las firmas, lo devolvió murmurando para sí: -Estos siempre andan con papeletitas. -- Cuando se llegó hácia don Fernando, y mientras picaba los boletos, le dijo Lucía: - ¿Puede usted hacerme el favor de decir cuanto hemos andado? -Cuatro horas, señora, es decir diez y seis leguas y nos resta otro tanto; - respondió el conductor y pasó de ]argo. - ¿Qué prodjgio de viaje, nó? y sin penurias ni molestias, pronto estaremos en la ciudad;-dijo don Fernando á su esposa, cerrando su libro. Lucía que miraba á las chiquillas;- repuso: -¡Mucho prodigio, hijito,!. ...mira, Fernando, ¡qué preciosas están dormidas .... ! ¡parecen dos ángeles de paz! .... -Ciertamente que son angelitos americanos, con toda la sangre peruana que colora sus mejillas. - ¿Margarita soñará con Manuel? .... todavía no soñará .... Y en aquel momento los grandes ojos de su ahija– da., levantaron sus arqueadas pestañas fijando la mi– rada en su madrina.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx