Aves sin nido

cto:tUNDA MAT'i'O DE 'fURNER 253 - . ¡Aberraciones de la vida! ¡este es el tejido mis– terioso del bien y del mal! Entre tanto, ¿hasta cuán– do no podré salir de Kíllac? ¿cuántos meses, pasados como siglos, estaré léjos de mi Margarita?-volvía á preguntarse Manuel cayendo de plano sobre el sofá, descansando cortos momentos y tornando á su labor y á sus soliloquios. -Ante todo, es preciso sacar á don Sebastian y á Isidro; redactaré. dos distintos recursos con un mis– mo fin, pidiendo la libertad bajo fianza de haz. ¡Sí! Pero, ¿quién podrá garantizar á Isidro? Necesito buscar fiador, y lo haré, pues, mañana. A don Sebas- tian lo puedo fiar yó ........ Ahora que recuerdo, don Fernando me ha encargado ponerme de acuérdo con el señor Guzrnan. Iré á donde Guzman y no daré· descanso á mi cuerpo mientras todo no quede alla– nado y pueda mi alma volar en busca de su centro-. .• ¡Margarita! ¡Margarita ! Aquella invocación del jóven fué la oraci6n eleva. da al dios del sueño, y recibida por el ángel de la noche que batiendo sus vaporosas alas sobre· 1a ar– dorosa frente del estudiante de Derecho, le dejó pro– fundamente dormido sobre el sofá de su habitación, teniendo aún un libro entr~ las manos. Doiia Petronila lloraba y rezaba, elevando al .cielo su cuidado por su esposo y su hijo; parecía resigna– da á todo género de calamidades, con esa resigna– . ción cristiana que lleva al hombre por encima de las desgraoias á la cumbre del heroísmo. · -¡Tener fé y esperanza !-se dijo doña Petronila; 3~

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