Aves sin nido
252 AVES SlN NIDO . -Valor, madre! No hay que asustarse; la con-· fianza en Dios;-dijo Manuel á doña Petronila, so- . breponiéndose con ·toda su fortaleza viril al trance que torturaba su alma. Le ofreció el brazo y la con– dujo á sn casa, tomando las calles más apartadas de la bulla. Doña Petronila ,que era reflexiva y ser~na, vertió algunas lágri:mas y en silencio si.guió con paso firme á su hijo. U na vez en la casa, dijo á éste: -¡Déjame Manuel, y anda, haz tu deber! · Manuel, que ya tenía algunos conocimientos ge– nerales de Derecho, redactó inmediatamente un re- curso de .excepción de personería probando la incul– pabilidad de su padre, y ofreciendo en el otro sí la información de los testigos cuya lista acompañaba en pliego separado; así como las preguntas que éstos debían absolver en el término probatorio del ar- tículo. · En seguida fué personalmente á donde el Juez de primera instancia que debía actuar en la causa, y se puso al habla con diferentes personas. Aquella noche Manuel la pasó íntegra en vela consultando el Código de· Enjuiciamientos, anotan-· do artículos con lápiz, y haciendo extensos borrado– res en grandes pliegos de papel. Abrió el c·a.jón de su mesa de escribir, y sacando algunos papeles se puso á revisarlos. - Esta es la defensa de Isidro Champi, ¿hoy la abordaré en conjunto para defender á la vez al ino - cente y al culpable?- se preguntó.
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