Aves sin nido

CLORINDA MATTO DÉ 1'URN:E:R 251 XXIV Una escena de prisión en los pu8blos chicos es. como la de un incendio en los pueblos grandes. Cuando 108 soldados saJieron de la casa d~ don Fernando conduciendo en el centro á don Sebastian, Estéfano y demás; todos los vecinos salían á las puer– tas de sus casas, los muchachos se agolpaban en multitud sorprendente, y por todas direcciones se oía decir; -¡Jesús, María y José!! -¡Jesús mampare!-¿es verdad? -Don Gliapaco, Estefito? ..... . - &Qués lo que vén estos ojos que se van volver tierra? - Díz que es traición de d()n Fernando, que los había convidao para hacerlos prendér ,-anotici6 una VIeJa. -No, diz que mas bién él ha salío fiador; - afir– mó un hombre recogiendo su poncho sobre el hom– bro derecho. · -Qué fiador. Así son estos forasteros, meten can– dela y se largan;-dijo otro. - Pa eso que yó no lei corníu ni un pán-repuso la vieja dando una vuelta y mirando á su .rededor.

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